Frases: «Superniña» – Roy Berocay

  • “-Es algo de familia -suspiró Zaira-, tendrías que ver a mi tía, no podés andar en la calle con ella porque le dicen de todo, le tocan bocina, es horrible. 
    Lali se quedó pensando ¿Por qué las cosas tenían que ser así? Pág 24 
  • “-Mi mamá tiene un tatuaje de una bruja -explicó Lali-, es una bruja pequeña volando en una escoba. Lo tiene en la espalda a la altura de un hombro.” Pág 25 
  • “-Muchos se acercan con buena onda y otros no, esos, cuando la mujer no les hace caso o los ignora, empiezan a decirle cosas feas, porque se creen que son superiores y fuertes y que tienen derecho, que son dueños de las mujeres. Esos son los que hay que evitar, siempre, desde chiquitos. Págs 29-30 
  • “…Una vez alguien muy sabio dijo que cuando nacemos todos somos como un pedazo de piedra y de a poco lo vamos trabajando, como para hacer una estatua, digamos. 
    -¿A martillazos? 
    -Bueno, o con ideas, pensamientos, las cosas que hacemos y decimos. Así vamos sacando las partes que sobran, las feas, y un día podemos terminar siendo una obra de arte. 
    – O una porquería. 
    -Sí, claro, pero depende de nosotros.” Pág 30 
  • “-¿Y vos cómo hacés cuando se meten contigo? 
    Su mamá sonrió. 
    -Depende, si son sólo palabras no las oigo, tengo como un bloqueador mental -rio-. Si se acercan demasiado miro fijo con cara de malvada, así, y echó espuma por la boca como un perro rabioso -le mostró la cara de malvada que Lali ya conocía, y ambas rieron. 
    Esa noche Lali pensaba en que la vida era injusta. Los varones podían andar por todos lados sin que nadie les dijera nada. Las mujeres tenían que andar siempre con cuidado, esquivando babosos, tratando de no escuchar lo que decían. Pensó que ser grande iba a ser muy cansador.” Pág 31 
  • “-Señor, lamento decirle que violó el decreto ley 35.728, que prohíbe meterse con las mujeres en la calle –Mayte había hablado muy rápido y muy seriamente, sin dudar un segundo. 
    El hombre la miró extrañado. Otras personas que volvían del súper les pasaban por al lado. Mayte sacó su teléfono celular e hizo como que marcaba un número.
    -Lo lamento pero tengo que reportarlo, esto es muy serio. ¡Muy serio! 
    -¡Pero, pero no dije nada malo! -protestó el hombre. 
    Mayte dejó el celular un segundo. 
    – ¿Yo le pedí opinión sobre mí o mi hija? 
    El hombre dudo. 
    -Entonces violó el decreto y va a tener que pagar, pero no se preocupe, le hacen descuentos si fue por algún problema suyo – Mayte hizo como que leía la libretita.
    -¿Padece usted algún tipo de problema mental? Eso le descuenta algo de plata. 
    -¿Eh? No, no. 
    -¿Fue porque simplemente no es demasiado inteligente? Hay un buen descuento si es porque no le funciona bien el cerebro. 
    -¿Eh? No, no 
    Mayte agarró una lapicera y su libretita. 
    -Bueno, abuelo -Mayte subrayó la palabra, me va a tener que dar su nombre y dirección. La multa le va a llegar en los próximos cuatro días hábiles, puede pagar con tarjeta de crédito o débito. 
    -Yo no te digo nada mi nombre! -el tono de voz del hombre había cambiado. 
    Mayte señaló hacia una pared de la esquina. 
    -¿Ve esa cámara de allá? -el hombre miro- Está todo grabado, tiene un programa de reconocimiento de imbéciles, así que la multa le va a llegar igual. 
    El hombre salió corriendo, con la cabeza gacha, tratando de taparse la cara para evitar salir en las imágenes. 
    -Lo van a ir a buscar! -le gritó Mayte. Págs 39–40 
  • “-Nunca, pero nunca jamás creas que es tu culpa, esas son las excusas que ponen para actuar así; somos libres de andar como queramos y nadie, pero nadie, tiene derecho a decirnos nada. ¿Está claro? Pág 41 
  • “-Es una idea que tengo, tenemos que hacer algo, ¿te das cuenta? 
    -¿Algo de qué? 
    -Todo este asunto de los hombres que se meten con las mujeres, que les dicen cosas horribles por la calle o les pegan y demás. 
    -¿Y qué podemos hacer? Somas niñas nomas. 
    -Sí, y ellos también fueron niños alguna vez, como Jonás. Tenemos que hacer algo ahora que son chicos y pueden aprender. Pág 48 
  • “-¿Vos te metías con las mujeres en la calle? Su padre pensó un segundo. 
    -Yo era un poco como todo el mundo, pero un día iba en el ómnibus y por la ventana vi a una chica muy bonita que caminaba por la vereda. Más adelante había un grupo de tres o cuatro tipos. Y vi que ella se ponía tensa, se cruzaba de brazos y bajaba la cabeza porque tenía que pasar por ahí y seguro le iban a decir de todo. Fue de golpe, como que me di cuenta de que era terrible tener que pasar eso todos los días en todos lados. Pensé en mi hermana, tu tía, la que vive en Canadá, en mi madre cuando era joven, y me sentí muy mal. Yo era adolescente, me sentí mal por no darme cuenta antes. Pág 65 
  • “No. Ella no iba a tener que pasar por todo eso. No quería tener que prepararse para salir poniéndose auriculares para no oír cosas feas o tapándose con un buzo atado alrededor da la cintura como hacían muchas. Pág 72 
  • “Esa noche a Lali le costó mucho dormir. Sabia que el día siguiente en la escuela sería muy intenso. Habían salido en la tele y había reunión de padres. Como dijo su mamá, la cosa se complicaba. 
    Pensaba que seria para tanto. Si acaso las niñas no tenían derechos igual que todo el mundo. ¿Cual era el problema? Pág 100 
  • “-Gracias -dijo Laura-, pero yo no hice nada, fueron ellas. 
    -Usted les enseña a pensar, eso es lo más importante que se puede aprender en la escuela” Pág 107 
  • “…yo voy a disfrazarme de Mujer Maravilla. 
    -Tás loca! -A Lali la idea le dio un poco de vergüenza y se acordó que Zaira le había dicho lo mismo. ¿Sería que todas querían ser la Mujer Maravilla? 
    -¿Qué tiene de malo? – preguntó Mayte. 
    -El escote, mami, ¿no viste? 
    -Tiene razón -dijo el papá riéndose. 
    -¡Los dos machistas de mi familia! -dijo Mayte. Pág 113 
  • “Es que Lali tenía muchas cosas en la cabeza y no eran piojos sino ideas que le iban de un lado al otro del cerebro y largaban chispas y todo eso que ocurre en el cerebro cuando se piensa y que puede verse en algún documental de esos que muestran el interior del cuerpo humano. Pág 125-126 
  • ”Su papá le explicó que el asunto de las letras que dicen toda clase de cosas sobre las mujeres no era nuevo. 
    Entonces sus padres empezaron a recitar letras de tangos, de boleros – que es un estilo antiguo y muy romántico, de folclore, de rock, canciones que hablaban de mujeres malas que se iban con otro, de hombres enojados y tristes que amenazaban con hacerlas puré o con marcarlas en la frente o cosas mucho peores. Canciones que en su momento mucha gente había bailado o tarareando sin darse cuenta de lo que en realidad decían. Págs 139-140 

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